Tragar sapos

by anne

Uno de mis mentores me dijo: “Anne, a veces, hay que tragar sapos”

Esta es una metáfora que se emplea cuando las personas nos encontramos en un momento de la vida en el que nos vemos obligados a  atravesar o soportar cierta circunstancia.  

Tragarse un sapo supone una situación desagradable y no deseable, algo casi imposible de hacer o lograr. 

Los emprendedores frecuentemente tenemos este tipo de situaciones en el camino al éxito profesional y financiero. Ante estas etapas poco agradables, tenemos que encontrarles el lado positivo o menos dramático.

En una visita que tuve a Taiwán para un entrenamiento, en la mesa de desayuno de aquél  Hotel 5 estrellas habían dos opciones la tradicional y la americana. En la tradicional estaban todas las opciones que podemos ver regularmente el jugo de naranja, los cereales, panqueques, etc., mientras que la otra mesa en el desayuno tradicional o local se veían colores muy llamativos y atrapantes, obviamente como es costumbre decidí probar el desayuno tradicional. Tomé una pequeña vasija con un tipo de salteado de pollo. Junto con mis 5 compañeros (de diferentes países) disfrutábamos el desayuno, y en ese interin llega nuestra chaperona una taiwanesa muy amable y nos dice: “Qué bueno que optaron por el desayuno tradicional”. A lo que uno de mis colegas responde: “Está exquisito este pollito teriyaki”.  La chaperona con cara de sorpresa responde: “Le informo que lo que acaban de comer es rana”. La cara de espanto de todos no se pudo disimular. Para romper el momento incómodo, tratando de evitar me den nauseas dije: “Estuvo muy bueno, sabía a pollo”.

Esa situación no me quitó las ganas de seguir experimentando la culinaria asiática, claro que opté por preguntar qué estaba llevando a la boca, quizás sonaba malcriada, pero no puede evitarlo soy amante de los perros.

A todo esto, lo que quiero decir es que sí, muchas veces los emprendedores nos tenemos que “tragar sapos”, algunas veces no nos queda otra, de todas maneras la mejor forma de enfrentarlo es encontrarle, aunque sea mentalmente, un sabor diferente. 

Feliz día a todos, con sabor a teriyaki.

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