Luca

by anne

El 2016 fue un año triste, muchas muertes de personas cercanas, de esos que uno dice: “mierda, tenían mucho aún por vivir/hacer”. Cuando mi tío Chiquitín murió, luego de luchar 9 años contra el cáncer, hubo un shock familiar, que aún no termina. Los duelos tienen un proceso y cada persona tiene su forma y tiempo para superarlos, no hay una receta.

Mi tío me enseñó muchas cosas, él era médico y scout, siempre fue una persona orientada a servir a la sociedad, era su pasión. Lo más importante de su presencia en mi vida fue que me enseñó a vivir: uno tiene que ser feliz pese a todo, y hacer lo que uno ama pese a todos. Se daba sus gustos, y aunque muchas veces llego cabal a fin de mes, no escatimó en disfrutar la vida y ayudar al que necesitaba. Él vivió la vida como tiene que ser vivida.

Al ser mi vecino, se convirtió en el abuelo presente de mi hijo, y se disfrutaron mucho. A su partida, Benjamín entró en un proceso de dudas existenciales, hasta cuestionó a Dios. Yo no sabía cómo lidiar con mi duelo, y me costaba ayudarlo en su proceso.

En esa época, todos los sábados acompañaba a Maggy Talavera, en su programa de radio. Una mañana, muy particular, una de las invitadas era Sofía Salek, que hablaría sobre la implementación de un curso sobre seguridad vial. Cuando leí la grilla, y preparaba los posts que haría para la “fanpage”, no había caído en cuenta quién era ella. Para mí, la impulsora del curso.

Al iniciar la entrevista, supe que era la mamá de Luca. Inmediatamente, vino a mi mente ese trágico hecho del 12 de diciembre de 2016. Todos en casa lloramos al ver las noticias. Perdimos a Luca y a sus abuelos paternos en un trágico accidente vehicular. Fue un hecho muy duro para toda la ciudad.

Durante la entrevista, mientras Maggy y Sofía conversaban, yo no pude contenerme, lloré desconsoladamente. Sofía y yo conversamos sobre la muerte en muchas ocasiones. Ella se portó maravillosamente con nosotros, nos enseñó con su fortaleza, cómo transformar el dolor, en amor para los demás.

Hace dos años, Luca y sus abuelos no están físicamente con nosotros. Desde ese día, Sofía, Gregor y Catalina trabajan para que, lo que les pasó a ellos, no vuelva a ocurrir. Han sabido tener la capacidad para superar una circunstancia traumática e intentar transformar la vida de muchos, a partir de su experiencia. A pesar de todas las adversidades, no se han dado por vencidos, y siguen trabajando en un programa de seguridad vial, a nivel nacional.

Sería bueno que este proyecto pueda tener mayor impulso desde los actores locales responsables y/o con decisión política. No sólo, por lo valioso de las personas que lo ejecutan, sino por el beneficio para la vida de la ciudad.

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